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GANADOR CATEGORÍA C DEL CONCURSO DE CUENTOS "VALENTINA VENTURA"

Cultura Tauste
Desde: 09-06-2021 Hasta: 30-09-2021

Ganador: Aroa Tudela García 11 años

LAS AVENTURAS DEL INVENTOR RAMÓN

 CAPITULO 1

Había una vez un payaso que se llamaba Ramón. Ramón era inventor, había inventado una  máquina del  tiempo. Se suponía que la máquina servía para volver a vivir los momentos mágicos del pasado, pero hacía mucho tiempo que no la utilizaba y se había oxidado un poco.

Un día, Ramón quiso probar la máquina. Subió a ella, le dio a los cincuenta botoncitos y… ¡Rrrrrrrrr! 

-¡Qué ruido más extraño! - Dijo Ramón-. Bueno, no pasa nada, lo volveré a intentar.

¡Rrrrrrr..! Le dio a los cincuenta botoncitos y… ¡Rrrrrrrrr pun! La máquina lo llevó a…

¡Italia!

-¡Uy! -dijo Ramón- ¡Qué rara está Italia! Hay unos hombres  vestidos con mantas ¡Qué extraño!

Ramón pensó que sería por el óxido que tenía la máquina al llevar parada mucho tiempo.

La máquina le había llevado al pasado de Italia pero no al suyo.

Ramón se cruzó con un romano y le preguntó dónde podía comer algo pero le respondió de  una forma rara y Ramón no sabía por qué. Le volvió a preguntar más lento “don de pue do co mer al go” y  le respondió raro. No sólo él le respondió raro, a todos los romanos que fue preguntando le respondieron de una forma extraña. Ramón pensó que hablaban así porque estaban en la antigüedad y que quizás fuera latín.

A Ramón le apeteció cambiar de lugar y la máquina lo transportó a… ¡Francia!

CAPITLO 2

          Era el año 1789 y la gente no paraba de protestar y protestar. Parecía una revolución.

-¡Claroooo!  ¡LA REVOLUCIÓN FRANCESA! – Pensó Ramón

Allí se encontró a una niña que se llamaba Manuela y le preguntó que porqué protestaban tanto. Manuela le explicó que lo hacían para vivir con más derechos, por ejemplo por trabajar con mejores condiciones… Después de un rato hablando, Manuela y Ramón hicieron muy buenas migas y Manuela invitó a Ramón a su casa le prepararon una porción de tortilla francesa  y un vaso de agua.

Más tarde, Ramón se despidió de Manuela y se fue a buscar la máquina del tiempo que había dejado junto a un edificio llamado La Bastilla. Cuando se montó en la maquina pensó que sería divertido hacer otro viaje, a ver que sorpresa le esperaba y dónde le llevaría esta vez su fantástica máquina del tiempo. No sabía dónde iba a ir pero tenía un presentimiento y sentía que iba a ir a un buen  lugar donde no hubiera  guerras ni protestas. Le dio a los cincuenta botoncitos pero, no hizo rrrrrr como siempre, sonaba como si alguien se hubiera metido en la máquina y… ¡Era Manuela que le quería dar un bocata para el viaje!. Le volvió a dar a los cincuenta botoncitos y… Ahora sí, se marchó.

CAPITULO 3

La máquina del tiempo aterrizó encima de un rascacielos. Sintió como si alguien lo hubiera tirado de un avión para hacer paracaidismo. Cuando salió encontró a un montón de personas diciendo:

- “Oh my god is a person up there”.

Ramón, bajó muy rápido y conoció a Sophia. Ella le habló en castellano para que  le entendiera, le invitó a tomar algo pidió un vaso de agua y le dio las gracias, pero, Ramón lo que tenía era hambre. Se acordó del bocata que le había preparado Manuela y lo compartió con Sophia.

Después de merendar, Sophia le explicó que hace unos días habían recibido un regalo de Francia  que era una estatua enorme y le habían puesto de nombre estatua de La Libertad. Y siguiendo hablando Sophia le dijo que era de España y Ramón le contó que él también era de España pero que había inventado una máquina para ir al pasado pero se había oxidad. Resulta que Sophia también era inventora y se quería ir con él en su máquina del tiempo. Ramón le dijo que sí, que no le gustaba viajar solo. Se metieron en la máquina, pulsaron los cincuenta botoncitos y los llevo a… ¡Londres!

 CAPITULO 4

Aterrizaron en un pico y casi les estallan los tímpanos. Habían aterrizado encima del ¡Big Ben!

- ¡Uy qué ruido más extraño! -dijo Ramón.  

- Tu máquina ha aterrizado encima del Big Ben y…Lo están arreglando.- dijo Sophia

Los mecánicos del reloj les pusieron un montón de colchones debajo para que pudieran tirarse pero  Ramón tenía vértigo y al final se lanzó de la mano de Sofía.

Una vez abajo se encontraron a la hermana de Sophia, Sara, que le quería dar una sorpresa a Sophia pero que, se equivocó de vuelo, y en lugar de coger el de Nueva York, cogió el de Londres. Ramón, Sophia y Sara se dieron una vuelta por Londres.

Sara, que sabía todo sobre Londres, les explicó que estaban terminando la torre en la que se encontraba el Big  Ben. Sara, que no se quería quedar allí sola, decidió que marchaba con ellos en la máquina de Ramón.

Tuvieron mucha suerte pues acababan de terminar las escaleras que les iba a permitir subir a lo alto de la torre del Big Ben para coger su máquina y seguir el viaje. Se metieron los tres a la máquina,  pulsaron los cincuenta botoncitos y los llevó a…¡Egipto!

CAPITULO 5

-¿Qué es esto? ¡Agua por todas partes! ¡Qué mal! Y… ¡¿Cómo saldremos?!

-Sara, tranquila -dijo Sophia- Estamos en el rio Nilo. ¡Estamos en Egipto!

-¡ Aaahh! ¡Vale! - dijo Sara.

-Pero es muy raro, dijo Ramón. Se supone que la máquina con el agua se estropea

-Es que, como también soy inventora, intenté arreglarte la máquina y le puse la opción de barca y así podemos surcar los ríos todos juntos. -dijo Sophia. Paseemos por el Nilo

-Y ¡Aaahhh Nefertiti! -dijeron ambos.

Habían ido tan atrás en el tiempo que estaba Nefertiti gobernando, se escondieron tan rápido que ni las hormigas los vieron y dijo Ramón:

- ¡Uf! ¡Por poco! Casi nos cogen como esclavos.

-Ahora sí, vamos a dar ese paseo por el Nilo pero dando la vuelta.- dijo Sophia. Encontraron unas pirámides, bueno sólo tres. Una más alta, otra un poco más baja y la otra más bajita todavía. Los tres se quedaron con la boca abierta. Les impresionó.  Sophia, que sabía mucho porque había leído muchos libros dijo:

- ¡Quietos, no toquéis nada! Está todo lleno de trampas.

- ¿Por qué? - dijeron Ramón y Sara

- Porque hace tres mil años  hubo un faraón, lo protegen y así no roban al difunto ni sus tesoros.

 ULTIMO CAPÍTULO

Tras llegar a la máquina del tiempo que habían dejado aparcada al lado de la esfinge, decidieron dar por concluido el viaje y volver todos a casa.

Ramón formateó la máquina  para que Sophia y Sara pudieran volver a casa pues vivían en un tiempo diferente al de Ramón.

En Nueva york y en el tiempo correcto se quedaron Sara y Sophia. Se despidieron de Ramón, se dieron muchos abrazos y quedaron en repetir el viaje otro día.

Ramón volvió a España en el tiempo presente y se fue a casa. Allí estaba esperándole toda su familia. Organizaron una cena muy grande en su honor y él les contó a todos las aventuras vividas con su máquina y sus amigasv

 



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