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GANADOR CATEGORÍA E DEL CONCURSO DE CUENTOS "VALENTINA VENTURA"

Cultura Tauste
Desde: 09-06-2021 Hasta: 30-09-2021

Ganador: Julia Mª Chamul Aguerri 14 años

LA CHICA BAJO LA LUNA

 

 

Esta es la historia de una pequeña aldea. Una aldea en la que todos los habitantes trabajaban duro para ganarse la vida. Los herreros forjando duros barrotes de hierro, los carpinteros aserrando y preparando sus maderas, los peleteros curtiendo hermosas pieles con las que crear bonitas prendas de vestir... Y a la mayoría de los aldeanos les iba muy bien en su negocio. 

 

Sin embargo, a uno de los pescadores, al más joven, no le iba tan bien. No lograba pescar tanto como otros pescadores de la aldea, y lo que sacaba a duras penas le daba lo justo para comer.

 

Pero, una noche, cuando se disponía a salir a pescar, escuchó una voz hermosa cantar al otro lado del río. Así que el pescador cogió su barca y cruzó el río para descubrir de quién era esa dulce voz. Cuando llegó al otro lado, contempló a una chica joven, de pelo largo y claro, de ojos enormes y brillantes, que vestía una túnica blanca. La chica cantaba de cara al cielo, contemplando la luna. 

 

Al ver al pescador acercarse, la chica se asustó, y se alejó. Se quedó un rato mirándolo de lejos con desconfianza, hasta que al final le preguntó quién era, y qué hacía allí.

 

El joven le dijo su nombre y le explicó que era un pobre pescador que había salido a faenar tratando de encontrar algo de pescado que poder vender en la aldea para sobrevivir. La chica entonces se ofreció a ayudarlo, y juntos pasaron toda la noche pescando en el río. 

 

El pescador no podía creer la gran cantidad de pescado que consiguió aquella noche, gracias a la ayuda de la chica, y cuando ya tuvieron una cantidad considerable de peces, se sentaron tranquilamente juntos a esperar el amanecer. 

 

De repente, el gallo que había en el centro de la aldea para indicar que ya era hora de despertar, empezó a cantar. Así que el joven se dirigió a la chica para despedirse... Pero ella había desaparecido. 

 

A la noche siguiente el pescador volvió a buscarla al mismo lugar y allí estaba de nuevo, cantando con su dulce voz a la orilla del río, bajo la protección de la luna.

 

Noche tras noche, los dos jóvenes siguieron encontrándose en el río para hablar y pescar algunos peces. El pescador prosperó económicamente con la ayuda de su nueva amiga y ya no tuvo que pasar más hambre. Pero sentía mucha tristeza cuando al acabar cada noche, antes del amanecer, ella desaparecía.

 

Una noche, después de pescar, el joven le preguntó a la chica por qué se iba al acabar la noche. Ella le explicó que, al cantar el gallo, antes de amanecer el día, ella debía volver con su madre, la Luna. Entonces, el joven pescador tuvo una terrible idea... 

 

Aquella misma noche, antes de que el gallo cantara, dejó a la chica sola un momento junto al río, fue a su casa a por el cuchillo con el que limpiaba los pescados y, mientras todos estaban aún durmiendo... Entró a donde estaba el gallo y... Lo mató. Se pensó que así lograría tener a la chica siempre a su lado, pero cometió un gran error... 

 

El gallo no cantó aquella mañana avisando a la chica que debía regresar junto a su madre, y cuando empezó a amanecer, la chica quedó asombrada con los rayos de sol que asomaron por el horizonte. Pero, en cuanto uno de ellos tocó su rostro... Ella comenzó a desvanecerse. El pescador, aterrado, la abrazó e intentó mantenerla, pero no le fue posible, y en unos segundos... La chica se había convertido en polvo. 

 

El joven pescador cayó de rodillas y se quedó mirando con desesperación el montón de polvo que había quedado de la chica. Empezó a llorar, desconsolado. El egoísmo le había hecho perder a su amiga. 

 

La luna, entonces al darse cuenta de lo que había sucedido, se puso de un color oscuro, tan oscuro que apenas se distinguía del cielo nocturno. 

 

Por la mañana, solo dos temas estuvieron en boca de los aldeanos: La muerte del gallo y el extraño fenómeno de la Luna. El muchacho, avergonzado, se fue a su puesto, y nunca tuvo el valor de decir que ambas cosas habían sido su culpa. 

 

Y por eso la Luna, cuando se acerca el día en el que murió su hija, empieza a vestirse de luto, oscura, cada vez más oscura, hasta quedar oculta entre la negrura del cielo.



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